Los grupos q

ue visitan
Córdoba se suelen centrar en el paseo por el barrio de la
Judería, la
Mezquita y
Medina Azahara. Los que permanecen un día en la ciudad, deambulan por las calles del barrio citado:
Albucasis,
Romero (donde no podemos dejar de lado dos calles sin salida muy estrechas, una de ellas con un arco y que dan al costado de la
Facultad de Filosofía y Letras, no hay que perderselas),
Deanes (proxima a ella la calleja de la
Hoguera),
Judíos, plaza del
Cardenal Salazar (donde se encuentra la ya mencionada Facultad), plaza de
Judá Leví y llegan a la
Mezquita-Catedral, para efectuar su visita (lugar donde podemos contemplar las fases de la historia cordobesa a través del tiempo, y los personajes más importantes de la ciudad a lo largo de ese tiempo, en sus capillas y enterramientos, como pueden ser entre otros,
Gongora y
Garcilaso de la Vega), cerca la famosa
Calleja de las Flores y no olvidemos la
Sinagoga.
Es muy recomendable no perderse estos hermosos lugares, porque cualquier rincón puede sorprendernos. Por la calle
Cardenal Salazar, a espaldas de la
Facultad, una plaza, donde anexa al edificio una portada, la de la
Capilla de San Bartolomé del siglo XIV, de la que esperamos pueda ser pronto visitada y otra plaza cercana, en la calle
Judíos, la dedicada a
Maimónides, con su estatua. Si seguimos por esta calle saldremos a la
Puerta de Almodóvar, una de las que conformaban la muralla cordobesa y la calle más bonita de la ciudad. Tras cruzar la
Puerta, tenemos dos estatuas dedicadas a otros dos personajes ilustres de Córdoba, la de
Seneca y la de
Averroes, que la limitan en su comienzo y final.
El río
Guadalquiv
ir es otro eje a visitar (pero un día es poco tiempo para un recorrido por tantas joyas de nuestro patrimonio artístico y natural, aunque la
Mezquita sea el reclamo mayor), no importa por donde comencemos, podemos hacerlo por la torre de la
Calahorra (donde se encuentra hoy la fundación
Roger Garaudy, con el museo en torno a los personajes de las tres culturas que estuvieron presentes en la Edad Media cordobesa:
Averroes,
Maimónides y
Alfonso X), que en su origen servía para la defensa de la entrada del puente, de época Árabe, aunque objeto de diversas reconstrucciones, hasta que en el reinadao de
Enrique II se convirtió en una verdadera fortaleza al darle el aspecto de fuerte castillo.
Continuamos tras la visita a la torre, caminando por el
Puente Romano, que nos ofrece unas magníficas vistas del río,
Sotos de la Albolafia y los molinos, hoy restaurados algunos de ellos, como el
Molino de San Antonio, cercano a la
Calahorra, el de
Martos, dedicado al agua y más alejado el de la
Alegría, dentro de lo que constituye el
Jardín Botánico, dedicado a museo de
Paleobotánica. Andando por este
Puente, ahora restaurado, a mitad del recorrido nos encontramos con la imagen del
Arcángel San Rafael, obra de
Gómez del Río, realizada a mediados del siglo XVII, otra nos encontramos al final del
Puente, una vez cruzada la
Puerta del mismo y a mano izquierda. Se comenzó su construcción en el año 1765 y posteriormente fué reformado por el arquitecto francés
Michel de Verdiguier.
La
Puerte del Puente, diseñada por el arquitecto
Juan Herrera, construida en 1571, durante el reinado de
Felipe II, donde una placa en la parte superior del intercolumnio, recuerda la inauguración por dicho rey, también ha sido restaurada recientemente, pudiendo subir a su terraza donde se divisa una panorámica espectacular del río y como hemos dichoa antes, de sus molinos, el más cercano a esta estructura es el de la
Albolafia, distinguible por una noria monumental que figura en el sello de la ciudad; al lado derecho de la
Puerta se está construyendo el
centro de Recepción de visitantes, bajo la dirección del arquitecto
Cuenca, del
equipo 57, el mismo que ha restaurado la
Calahorra, el
Puente Romano y la
Puerte del Puente.
Se recomiend

a una estancia de varios días para poder realizar una visita exhaustiva de todos los lugares que se están recomendando. Si continuamos paseando por la
Ribera, desde este lugar central podemos tomar dos direcciones, derecha o izquierda, y deben visitarse ambas. En una de ellas tenemos el
Alcázar de los Reyes Cristianos, de construcción civil con fundamentos romanos y árabes, data de 1328, construcción ordenada por
Alfonso XI, sirvió de residencia regia donde estuvieron alojados los
Reyes Católicos, durante la campaña militar de conquista del reino de Granada y donde nació su hija
María, también fué sede del
tribunal de la inquisición y cárcel militar y civil hasta el año 1951. Posee unos hermosos jardines aterrazados con cinco albercas de estilo
mudéjar. Destaca en el interior el salón de los mosaicos, con dos piezas romanas:
Psique y Cupido y, sobre todo,
Polifemo y Galatea, del siglo II, de delicado cromatismo, tema este último utilizado poéticamente por
Luis de Góngora. Frente al
Alcázar, los
baños árabes restaurados y visitables. También proximas a este tenemos las
Caballerizas Reales, fundadas por
Felipe II en 1570 para conseguir la crianza del llamado caballo español para su casa real, y que
Cervantes en el
Quijote, cita a nuestra ciudad como "
patria de los mejores caballos del mundo", y un recorrido por el barrio en el que se encuentran, que recibe el nombre de
Alcázar Viejo o de
San Basilio.
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