jueves, 15 de julio de 2010

Taller de GOMAEVA

El día 14 de Julio de 2010, asistí a un taller de GOMAEVA, en el Centro Cívico Norte, sobre como crear objetos y figuras con dicho material. La informacion de la realización de dicho taller estaba en la guía que os dejé, sobre las actividades de Julio en Córdoba, en el apartado DESCARGAS.

El taller fue presentado por la Dinamizadora de dicho centro, Yolanda, e impartido por Silvia. La duración fue desde las 18:00 horas hasta las 21:00 horas. En el cual pudimos realizar varias manualidades trabajando con Gomaeva, material que es muy moldeable, y consiguiendo diferentes resultados.

Este tipo de talleres son un complemento muy interesante para cualquier época del año. En el cual, a parte de conocer gente nueva, aprendes a realizar actividades o a consolidar los conocimientos de los que ya dispone. Totalmente recomendable para todas las personas y especialmente para los jovenes.

Aquí os dejo una serie de fotografías que hice en el taller. Espero que os gusten y os animen a asistir a este tipo de eventos:

miércoles, 14 de julio de 2010

Itinerarios Turísticos Habituales III

Iglesia de San Francisco y Plaza de la Corredera:

La iglesia medieval sufrió importantes transformaciones en el periodo barroco. El convento se creó en el siglo XIII, constituyéndose, con el apoyo de la Corona, en uno de los más poderosos de la ciudad y en la casa madre de la orden. Este fue suprimido en 1812, quedando solo la iglesia, ya que el convento en 1842 fue vendido a un particular. La iglesia se ajusta a los modelos franciscanos, de una sola nave, crucero y cabecera triple de absides poligonales, con sillares de piedra de acarreo. La restauración de 1977 dejó al descubierto parte de la estructura medieval del edificio: el abside izquierdo y el brazo del crucero correspondiente, de sillería. Del claustro se conserva la parte integrada en la plaza, es decir, dos de sus cuatro lados, éste se llevó a cabo entre 1662 y 1683. La parte conservada a sufrido diversas restauraciones, una de ellas efectuada por el arquitecto Félix Hernández, la última en la decada de 1980. Conserva esta iglesia una importante colección de pinturas, entre ellas el San Andrés, ubicado en el presbiterio, es obra firmada y fechada por Juan de Valdés Leal en 1647; de Antonio del Castillo, San Francisco recibiendo la inspiración divina y San Francisco predicando, efectuadas hacia 1650, colgados en la capilla de la Cofradía de la Caridad.

La portada de esta iglesia es de marmol gris y fechada hacia 1731. La portada de entrada a la plaza, el llamado Compás de San Francisco, es de hacia 1782. Sobre el retablo mayor de la iglesia fue contratado con Teodosio Sánchez de Rueda en 1720, realizando además las esculturas de Santo Domingo, San Francisco y San Pablo para el mismo retablo.

En el crucero hay dos retablos más, el de la izquierda dedicado a San José y el de la derecha a San Eloy, costeado en 1753 por el gremio de plateros, puesto que el mismo estaba bajo la advocación de dicho santo, y en Córdoba este oficio ha tenido y tiene gran importancia.

A esta iglesia se traslado la escultura del Señor de la Caridad, tras convertirse en museo el Hospital de la Caridad de la plaza del Potro, que se ha definido como "el más bello Crucificado de la Semana Santa cordobesa", realizada hacia 1603.

Desde aquí se puede volver a salir a la calle de San Fernando y subir por ella en dirección Capitulares, y bajar por la calle Espartería, hasta llegar a la plaza de la Corredera, que es, en su género, única en Andalucía, constituyéndose a la manera de las plazas mayores como las de Madrid y Salamanca. El topónimo aparece documentado en la segunda mitad del siglo XIII, lugar de posible herencia de la última etapa musulmana, y a mediados del siglo XIV, ya se conoce como plaza de la Corredera, aunque sus dimensiones y formas serán distintas a las actuales. Pero ya en el siglo XV era de gran vitalidad comercial y artesanal, donde se celebraban actos festivos, judiciales y otros, siendo una de las zonas principales de la ciudad. Esta plaza formaba parte de la collación de San Pedro (una de las más importantes y la más poblada de las quince collaciones con que contaba Córdoba en el siglo XV), la documentación del siglo XIII nos la indica como lugar destinado para correr caballos. En el siglo XV se encontraban ubicadas casas, tiendas y mesones, como el de Galiana, y hospitales, como el de la Santísima Trinidad y San Pedro, fundándose en el siglo XVI la Cofradía de Nuestra Señora del Socorro, uniéndose a su iglesia. Los alcaldes ordinarios libraban los pleitos en uno de los poyos de la Corredera, próximo a dicho hospital y allí se efectuarían muchas de las sentencias emitidas en los juicios. Según el padrón cordobes de 1509 residían en ella 111 vecinos, representando el 14% de los 794 que vivían en la collación citada. Este padrón se realizó con carácter impositivo a fin de obtener fondos para erradicar una plaga de langostas que asoló los campos andaluces, y por tanto, a Córdoba. En esta plaza se ejercían las más variadas profesiones destacando carpinteros, esparteros, candeleros, violeros (fabricantes de violas, instrumento musical de la misma forma que el violín, pero algo mayor y sus cuerdas son mucho más fuertes), sastres, boticarios, y en menor número, zapateros, mercaderes, taberneros, mesoneros, tenderos, confiteros, pregoneros, etc. Pero las más destacadas por el número de artesanos eran las de carpinteros, con 25 profesionales y esparteros con 10, debido en este último caso a que junto a la Corredera se ubicaba la Espartería, calle ya mencionada que recibió dicho nombre en la primera mitad del siglo XV. Esta amplia gama representativa de los sectores artesanal y comercial, así como su demografía, da idea de la vitalidad de la plaza que la hacía estar muy concurrida y donde los Jueves se celebraba un mercado. Así lo dice la Lozana Andaluza, la obra de Francisco Delicado, cuando al principio de su estancia en Roma, Aldonza, visita la ciudad y pasa por la plaza Navona donde había un mercado, recordando que en Córdoba se hacía los Jueves:

"Jueves, era Jueves, día de mercado, convidó Fernando los Comendadores"

(Francisco Delicado, Retrato de la Lozana Andaluza, para ver más, John Edwards, "Recuerdos de Córdoba: La Lozana Andaluza de Francisco Delicado", Actas del III Congreso de Historia de Andalucía, Andalucía Medieval, Córdoba, 2001).

Esta Plaza contaba además con una de las carnicerías creadas por el concejo de la ciudad y que más tarde pasaría a ser del cabildo catedralicio por tener éste el monopolio de la venta de carne en dicha época. En la plaza se vendía en exclusividad la caza y el queso y era uno de los lugares preferentes de la venta del pescado (para ver más sobre el mencionado padrón, ver J. Leva Cuevas, "Transcripción del Padrón de 1509 de Córdoba" en Ámbitos, números 5-6 (2001) ; J. Leva Cuevas, "La actividad profesional en Córdoba según el Padrón de 1509", Ámbitos, número 3 (2000), y J. Leva Cuevas en "Padrón de Córdoba de 1509: Sociedad y actividad económico-profesional", en Arte, Arqueología e Historia, número 8 (2001)).

En la Plaza también se efectuaron celebraciones festivas como juegos de esgrima, de cañas (juego que consistía en una batalla simulada de cuadrillas a caballo en las que usaban lanzas de madera. Entretenimiento de nobles), corridas de toros y torneos, convirtiendo a la zona en un lugar de esparcimiento de los ciudadanos cordobeses de la época. Podemos hacernos una idea de la vistosidad de los trajes de los participantes en torneos y esgrima, del relucir de las armas y escudos, de los caballos con sus monturas; todo un espectáculo visual el que se ofrecía, pero también de sonido, del relinchar de los caballos, del choque de las espadas y lanzas entre sí y en los escudos, del griterío, de clarines, etc. Los balcones o ajimeces, soberaos y ventanas de la Plaza se adornaban para la ocasión con lujo y exquisitez, donde los nobles cordobeses tenían sus lugares de observación privilegiados, puesto que aunque arrendasen las viviendas de las que eran propietarios, siempre se reservaban el derecho a ocupar durante los eventos las ventanas y balcones de las mismas. En defenitiva era una forma festiva de imponer una imagen de poder por parte del estamento privilegiado.

La Plaza fue también escogida para realizar los exámenes a los aspirantes a maestros esgrimidores, ya que Córdoba contó con una escuela afamada de esgrima y más ordenanzas al estar conformado el gremio de dicho oficio, así como debió tener un gran número de maestros de tal arte. En un documento notarial del 7 de Abril de 1496 se alude a uno de estos exámenes realizados en la citada plaza, en presencia de una serie de maestros examinadores y de numeroso público. A este respecto no debemos olvidar que la plaza fue un escenario principal de la obra de Vélez de Guevara, El Diablo Cojuelo donde podemos leer "...y llegando a la Corredera, que es la plaza donde siempre se hacen estas actividades, se pusieron a ver un juego de esgrima que estaba en medio del concurso de la gente, que en estas ocasiones suele siempre en aquella provincia preceder a las fiestas...", dando a entender que precediendo a cualquier actividad lúdica se realizaba una exhibición de esgrima. Los esgrimidores necesitaban examinarse para obtener el título de maestro y poder enseñar públicamente en las plazas y en sus casas. Aunque hay que diferenciar el uso que se hacia entonces de la esgrima y el de hoy como disciplina de los Juegos Olímpicos (para ver más, J. Leva Cuevas, "La Caballería y el Arte de la Esgrima en la ciudad de Córdoba en los siglos XV y XVI. La plaza de la Corredera como marco de su ejercicio", en Ámbitos, número 11 (2004)).

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jueves, 8 de julio de 2010

Itinerarios Turísticos Habituales II

Una vez estemos en el barrio de San Basilio, podemos recorrer sus calles, y si elegimos el mes de Mayo, no dejemos de visitar sus patios, aunque siempre se puede ver el patio de la sede de la Asociación de Amigos de los Patios, en la calle de San Basilio, como buen ejemplo de patio vecinal encalado, arquitectura popular adornada de macetas, que en el mes referido, florecidas envuelven el escenario de colorido y perfumes, que trae a la memoria a Borges, que fue un enamorado de Córdoba:

"Desde uno de tus patios haber mirado las antiguas estrellas,
desde el banco de sombra haber mirado esas luces dispersas
que mi ignorancia no ha aprendido a nombrar ni a ordenar en constelaciones,
haber sentido el círculo del agua en el secreto aljibe,
el olor del jazmín y la madreselva,
el silencio del pájaro dormido,
el arco de Zaguán, la humedad,
esas cosas, acaso, son el poema"
(José Luis Borges, Antología Poética 1923-1977)

Sin olvidar los patios de San Lorenzo, Santa Marina, etc, Córdoba, la ciudad de los patios, vida y vivencias en ellos, no solo en la ebullición, sino en la tranquilidad, aunque sea a través de una reja, de una cancela. Si queremos proseguir con la floresta y el agua, visitemos el Jardín Botánico, sin olvidar el Molino de la Alegría, edificio dedicado a Museo de Paleobotánica, pero en sí mismo valioso, arte del trabajo. En primavera está en todo su esplendor (durante los meses de Julio y Agosto, los Miércoles y Jueves de dichos meses tenemos actuaciones de cuentacuentos y grupos musicales. Consultar en Actividades y Horarios).

Otro itinerario para visitar puede ser el camino desde el Puente Romano al Puente de Miraflores y visitar el Molino de Martos. Tras esta visita el recorrido puede continuar por el barrio de Santiago, con su iglesia, perteneciente al grupo de iglesias erigidas en el siglo XIII, tras la conquista de la ciudad en 1236, aunque han sido alteradas a lo largo del tiempo, se realizó sobre el solar de una antigua mezquita, transformando el alminar para su reutilización como campanario a lo largo del siglo XIV, que fue también cuando se hicieron la fachada principal y las laterales. Precisamente la fachada de los pies fue antiguamente la principal. Ha sido últimamente restaurada entre 1987 y 1990.

Avanzando por la calle Lineros, llegamos a la Plaza del Potro, el lugar más cervantino de la ciudad. En el siglo XIV, el topónimo Potro hace referencia a una zona de la Calle Mayor, una parte de la cual es la mencionada Lineros, y la plaza recibiría dicho nombre por cercanía a la misma, así lo dice José Manuel Escobar Camacho, en su obra Córdoba en la Baja Edad Media, pues la primera (calle) aparece con dicho nombre en 1328, y la segunda (plaza), lo recibiría en el último cuarto del siglo XIV, y la fuente de su centro, no existió antes del siglo XVI, y como fue un lugar muy comercial en la Córdoba bajomedieval, no podían faltar los mesones, para los numerosos viajeros y comerciantes que llegaban a la ciudad, uno de los cuales ha perdurado hasta la actualidad, el llamado del Potro, antes conocido como el de la Pastora o Catalana en el siglo XV. Este mesón o Posada del Potro aparece mencionada en El Quijote, donde se alojaría Cervantes en su estancia cordobesa y donde escribió una de sus novelas ejemplares: la ilustre fregona. Esta posada está en restauración, para dedicarla a museo del Flamenco, especialmente dedicado a la figura de Fosforito.

En la Plaza también se encuentra el Museo de Bellas Artes, en el antiguo Hospital de la Caridad, donde la cofradía de su nombre, tenía su residencia en el último tercio del siglo XV, dedicada a labores existenciales. En el Museo, que conserva su pórtico renacentista, construido en 1509, tiene entre sus fondos pinturas tardomedievales, pinturas barrocas de cordobese y andaluces (Juan de Valdés Leal, Francisco de Zurbarán, Antonio del Castillo), cuadros de Chicharro, Regoyos, Rusiñol, Zuloaga, Ricardo Baroja, entre otros, y una notable colección de dibujos y esculturas, destacando el cordobés Mateo Inurria. Junto a este Museo, compartiendo patio, está el de Julio Romero de Torres, conservando el ambiente de la época del pintor (1874-1930). Destacando en sus cuadros las figuras femeninas, con un clima de inquietante misterio y sensualidad. El Poema de Córdoba, donde aparecen paisajes de la ciudad, el Retablo del Amor, con el que recibió la medalla de la Exposición Internacional de Barcelona de 1911. Musa Gitana, la Chiquita Piconera, etc.

Al fondo de la Plaza, mirando hacia el río, se alza un nuevo triunfo con San Rafael. Se puede continuar por la calle Armas y desembocar en la Plaza de las Cañas, hasta llegar a la Plaza de la Corredera, o bien se puede ir por la calle de la Feria, nombre que recibió por las dos ferias anuales que le fueron concedidas a la ciudad por Sancho IV, en 1284, actualmente calle de San Fernando, donde hacia la mitad se halla una fuente adosada del siglo XVIII, y en ella flanqueando un arco, nos encontramos en una plazuela que sirve de pórtico a la iglesia de San Francisco, que fue el antiguo convento franciscano de San Pedro el Real.




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DESCARGAS

1. Apuntes Geográficos:
   1.1-Apuntes Geográficos de Córdoba I (PDF)
   1.2-Apuntes Geográficos de Córdoba II (PDF)
   1.3-Apuntes Geográficos de Córdoba III (PDF)

2. Itinerarios Turísticos:
   2.1-Itinerarios Turísticos de Córdoba I (PDF)
   2.2-Itinerarios Turísticos de Córdoba II (PDF)
   2.3-Itinerarios Turísticos de Córdoba III (PDF)
   2.4-Itinerarios Turísticos de Córdoba IV (PDF)
   2.5-Itinerarios Turísticos de Córdoba V (PDF)
   2.6-Itinerarios Turísticos de Córdoba VI (PDF)
   2.7-Itinerarios Turísticos de Córdoba VII (PDF)
   2.8-Itinerarios Turísticos de Córdoba VIII (PDF)
   2.9-Itinerarios Turísticos de Córdoba IX (PDF)

Itinerarios Turísticos Habituales I

Los grupos que visitan Córdoba se suelen centrar en el paseo por el barrio de la Judería, la Mezquita y Medina Azahara. Los que permanecen un día en la ciudad, deambulan por las calles del barrio citado: Albucasis, Romero (donde no podemos dejar de lado dos calles sin salida muy estrechas, una de ellas con un arco y que dan al costado de la Facultad de Filosofía y Letras, no hay que perderselas), Deanes (proxima a ella la calleja de la Hoguera), Judíos, plaza del Cardenal Salazar (donde se encuentra la ya mencionada Facultad), plaza de Judá Leví y llegan a la Mezquita-Catedral, para efectuar su visita (lugar donde podemos contemplar las fases de la historia cordobesa a través del tiempo, y los personajes más importantes de la ciudad a lo largo de ese tiempo, en sus capillas y enterramientos, como pueden ser entre otros, Gongora y Garcilaso de la Vega), cerca la famosa Calleja de las Flores y no olvidemos la Sinagoga.

Es muy recomendable no perderse estos hermosos lugares, porque cualquier rincón puede sorprendernos. Por la calle Cardenal Salazar, a espaldas de la Facultad, una plaza, donde anexa al edificio una portada, la de la Capilla de San Bartolomé del siglo XIV, de la que esperamos pueda ser pronto visitada y otra plaza cercana, en la calle Judíos, la dedicada a Maimónides, con su estatua. Si seguimos por esta calle saldremos a la Puerta de Almodóvar, una de las que conformaban la muralla cordobesa y la calle más bonita de la ciudad. Tras cruzar la Puerta, tenemos dos estatuas dedicadas a otros dos personajes ilustres de Córdoba, la de Seneca y la de Averroes, que la limitan en su comienzo y final.

El río Guadalquivir es otro eje a visitar (pero un día es poco tiempo para un recorrido por tantas joyas de nuestro patrimonio artístico y natural, aunque la Mezquita sea el reclamo mayor), no importa por donde comencemos, podemos hacerlo por la torre de la Calahorra (donde se encuentra hoy la fundación Roger Garaudy, con el museo en torno a los personajes de las tres culturas que estuvieron presentes en la Edad Media cordobesa: Averroes, Maimónides y Alfonso X), que en su origen servía para la defensa de la entrada del puente, de época Árabe, aunque objeto de diversas reconstrucciones, hasta que en el reinadao de Enrique II se convirtió en una verdadera fortaleza al darle el aspecto de fuerte castillo.

Continuamos tras la visita a la torre, caminando por el Puente Romano, que nos ofrece unas magníficas vistas del río, Sotos de la Albolafia y los molinos, hoy restaurados algunos de ellos, como el Molino de San Antonio, cercano a la Calahorra, el de Martos, dedicado al agua y más alejado el de la Alegría, dentro de lo que constituye el Jardín Botánico, dedicado a museo de Paleobotánica. Andando por este Puente, ahora restaurado, a mitad del recorrido nos encontramos con la imagen del Arcángel San Rafael, obra de Gómez del Río, realizada a mediados del siglo XVII, otra nos encontramos al final del Puente, una vez cruzada la Puerta del mismo y a mano izquierda. Se comenzó su construcción en el año 1765 y posteriormente fué reformado por el arquitecto francés Michel de Verdiguier.

La Puerte del Puente, diseñada por el arquitecto Juan Herrera, construida en 1571, durante el reinado de Felipe II, donde una placa en la parte superior del intercolumnio, recuerda la inauguración por dicho rey, también ha sido restaurada recientemente, pudiendo subir a su terraza donde se divisa una panorámica espectacular del río y como hemos dichoa antes, de sus molinos, el más cercano a esta estructura es el de la Albolafia, distinguible por una noria monumental que figura en el sello de la ciudad; al lado derecho de la Puerta se está construyendo el centro de Recepción de visitantes, bajo la dirección del arquitecto Cuenca, del equipo 57, el mismo que ha restaurado la Calahorra, el Puente Romano y la Puerte del Puente.

Se recomienda una estancia de varios días para poder realizar una visita exhaustiva de todos los lugares que se están recomendando. Si continuamos paseando por la Ribera, desde este lugar central podemos tomar dos direcciones, derecha o izquierda, y deben visitarse ambas. En una de ellas tenemos el Alcázar de los Reyes Cristianos, de construcción civil con fundamentos romanos y árabes, data de 1328, construcción ordenada por Alfonso XI, sirvió de residencia regia donde estuvieron alojados los Reyes Católicos, durante la campaña militar de conquista del reino de Granada y donde nació su hija María, también fué sede del tribunal de la inquisición y cárcel militar y civil hasta el año 1951. Posee unos hermosos jardines aterrazados con cinco albercas de estilo mudéjar. Destaca en el interior el salón de los mosaicos, con dos piezas romanas: Psique y Cupido y, sobre todo, Polifemo y Galatea, del siglo II, de delicado cromatismo, tema este último utilizado poéticamente por Luis de Góngora. Frente al Alcázar, los baños árabes restaurados y visitables. También proximas a este tenemos las Caballerizas Reales, fundadas por Felipe II en 1570 para conseguir la crianza del llamado caballo español para su casa real, y que Cervantes en el Quijote, cita a nuestra ciudad como "patria de los mejores caballos del mundo", y un recorrido por el barrio en el que se encuentran, que recibe el nombre de Alcázar Viejo o de San Basilio.


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miércoles, 7 de julio de 2010

Apuntes Geográficos de Córdoba III

Dentro de la fauna tenemos las aves. Las grandes rapaces como el águila imperial o la real y nidificantes habituales como el águila perdicera, el águila culebrera y el ratonero común. Pequeñas aves como el agateador, el trepador azul, el herrerillo común, las currucas cabecinegras, rabilargas o capisotadas, y por último el rabilargo.

La fauna del Valle y la Campiña esta compuesta de aves como el verdecillo, el jilguero y el verderón. Las cigüeñas son frecuentes entre los grandes árboles de la orilla del río, para la zona del Valle. En la Campiña, al tratarse de un terreno cultivable, desarbolado, despoblado y con problemas de erosión, solo se encuentran aves como la alondra, triguero, cogujada y rapaces como el aguilucho, el cernicalo, y en verano los milanos. También es muy frecuente ver la perdiz roja.

La fauna del Guadalquivir, a destacar la zona del río llamada Sotos de la Albolafia que comprende desde el Puente Romano hasta el Puente de San Rafael, donde los viejos álamos son el soporte para numerosas aves como garzas reales, garcillas bueyeras, cigüeñas, cormoranes y ocasionalmente algún martinete, avetorillo y ultimamente bandadas de gaviotas. En el agua y entre los nucleos de vegetación que proliferan, se pueden ver diversas especies de patos como el ánade real, pato cuchara, polla de agua y alguna cerceta. Pero las dos especies mas interesantes son el calamón y el pájaro moscón. Los Sotos de la Albolafia son un monumento natural muy importante dentro de nuestro patrimonio.

Además las aves migratorias como el estornino negro o pinto, que se instalan en el invierno en la ciudad, en sus árboles y cañaverales del río, y el petirrojo en la sierra. En el verano, la golondrina, el vencejo y el avión común, apegados a los núcleos urbanos. En primavera llegan los abejarucos.

En las aguas del río podemos encontrar barbos, carpas y otras especies de ríos, arroyos y afluentes, y ocasionalmente alguna nutria.


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